Yo creo que siempre pasa así. No, no pongas esa cara... mientras yo te hablo estás lejos, muy lejos. Tus pensamientos, juegan con las manos de ella, le acarician el pelo, le rozan tiviamente los labios... Tus pensamientos la aman cuando estas conmigo.
Si, pasa asi siempre, siempre. No quieras contradecirme. La besás. Sé que la besás. Que cuando me mirás, no me das las estrellas, por que ya se las diste a ella. Le diste todas las estrellas.
Y a mi, me entregas ceniza, por que yo soy triste, por que lloro, a veces, cuando estás a mi lado, Y querés que yo tenga estrellas, para robármelas y llevárselas a ella.
Cuando llueve yo me parezco a la lluvia. Siempre me lo dicen, y debe ser cierto. A veces lo siento así.
Entonces la lluvia dejo de ser ella, por que yo me parecía a la lluvia, y cuando lloviera tendrías la obligación de acordarte de mí. Y eso te daba rabia. Y te quedabas callado. Y yo tenía miedo que todo quedara ahí, quebrado.
Entonces volví la cabeza para que vieras mi tristeza y sientieras la tentación de profanarla. Porque a todos los hombres les gusta ser dueños de la triteza de una mujer. Mi tristeza revoloteó como una mariposa azul e hizo nido en tus ojos para ovillarse allí.
-¿Por que me obligas?-
-Yo no te obligo a nada-
-No sabías que era triste-
-No.. no sabia que tenias tantas cosas para dar.-
-Para dar, no... queria cosas.-
-¿Y como no me lo dijiste? Yo tenía tanto, tanto... En cambio ahora...-
Y entonces supe que ella existia. Que eras feliz con ella. Que se querian. Que ella y vos eran uno solo, indivisible. Que la llevabas adentro. Pero a mi no me importaba. Ya no me importaba nada. Yo te quería.
-Yo te quiero,- te dije.-
-Entonces tenes que quererla a ella. Por que ella y yo somos lo mismo. -
-Entonces tambien la quiero, si es tuya.-
Pero mentia. No la quería. No quería que me dijeras que eras feliz con ella. Y traté de arrancarla poco a poco de tus ojos, de tus brazos, de tus labios. Y te dejabas llevar, como un niño. Y venías a mi. Y te entregabas. Los dos juntos se entregaban en vos.
Pero yo solamente a vos te besaba, y te amaba solamente a vos. Y me clavé en tus ojos, en tus brazos, en tus labios. Y vos andabas con las dos a cuestas. Y ya no eras feliz. Porque la engañabas. Porque te engañabas. Porque me amabas y eso te hacia sufrir.
Te gustaba sufrir y pasar noches en vela. Y renunciar a mi cada vez que nos despedíamos. Renunciar a mi y decirme adiós. Para siempre. Y luego volver al dia siguiente, con ojeras violetas bajo tus ojos azules.
Volver a mi y verme llorar, acariciarme la cara y decirme: "Yo te hago tanto daño". Y eras cada vez más mio.
Vos me dabas todo, menos las estrellas.Me dabas todo, menos la alegria. Me dabas todo, menos la risa. Me dabas tu dolor, que era mas profundo y más sincero. Tu dolor que era mas tuyo por que tenia tu sangre. Entonces yo te dije que no podíamos seguir viviendo asi, porque eso era vivir demasiado y el cielo se cobra en dolor lo que le robamos en profundidad. Te dije que no quería verte más.
Y te fuiste. Y no trataste de verme por algunos días. Y volviste. Pero te dije adiós otra vez.
Entonces yo sé que te afferraste a ella, y poco a poco trataste de quererla y de sufrir por ella. De darle todo el sufrimiento que me habias dado a mi. Y todo el dolor. Para que ella tuviera tu dolor. Y ahora que sabes que podés quererla otra vez, aunque ya no quieras ser feliz nunca más, venías a verme. Y yo te digo:
-Podes ser feliz, volviste con ella. Ya no la traicionás. La tenes con vos.-
-No.-
-Si, la tenes. Y yo la odio. Llevatela. Yo creo que siempre pasa asi.-
Ella tira de tus pensamientos y te lleva. La amás. Conmigo no puede ser. No puede ser nunca mas. No sos tan distinto a los demas hombres. Ni de los demás seres humanos.
¡No me toques, no intentes tocarme. Por que si lo haces de nuevo ella caerá de tus brazos y nunca más podrás acunarla!
¿Ves que tenes miedo de perderla? ¿Ves... que te vas... que te vas... que te vas?